Día 38 Adios España

 

Aprovecho este día para recordar y escribir un poco sobre uno de los libros que me inspiraron para venir a Cadaques.

Se trata de “Miles from nowhere”, escrito por Barbara Savage. Este libro es una especie de diario, escrito por una chica que en los años 70s, recorrió junto a su esposo en bicicleta, gran parte de Estados Unidos, Europa, Africa y Asia. En uno de los capítulos, ellos pasan un tiempo en Cadaqués, pues les gusta mucho el lugar, se hospedan en una pequeña habitación que les renta una Sra. Ahí describen como conocieron a la gente del lugar, pues desde ese entonces, Cadaqués era ya un sitio turístico y la gente local acostrumbrada a ver ir y venir a los turistas, no les interesaba mucho la idea de entablar alguna conversacion, pero en el caso de ellos, al ver los locales que pasaban mas tiempo que lo que cualquier turista pasa, comenzaron a palticar con ellos. También hablan un poco de la vida artistica del lugar, y de como había un nutrido grupo de artistas que llegaban a Cadaqués con la intención de conocer a Dalí, y como algunos de ellos llegaron a ser “protegidos” del artista.

A la entrada de la casa de Dalí, se encuentra una pequeña playa de arena rocosa. Las piedras de esta y las demas playas en los alrededores, se decoran con la ayuda de liquenes de colores verdes, amarillos y naranjas ocre, justo como los pintó Antoni Pitxot en esas hermosas obras maestras que se encuentran en el museo de Dalí, en Figueres.

Durante la espera para entrar a la casa, se escucha a un guitarrista clásico, que interpreta melodías de estilo “Romanesco”, tales como “Greensleeves” y varias otras que me fué difícil reconocer, pero que agregan un aire de misticismo y encanto al momento que se vive en el preámbulo de una experiencia como la que se tiene al entrar a la intimidad de uno de los mas grandes artistas que el mundo ha conocido.

a casa es de forma irregular, si así se le puede llamar, tal vez no al grado de esos objetos que abundan en la pintura de Dali, pero si guarda ciertas características como “proporciones desproporcionadas” y ubicaciones intencionalmente erróneas, de piezas cuyo objetivo principal de existencia deja de ser físicamente útil, para lograr así la inmortalidad al ser exhibida solo como una “masa de forma y color, atractiva o perturbadora al ojo humano”.

 

Desniveles, ventanas y pasajes, son las principales características de construcción en esta casa-cueva en la que Salvador Dalí pasó buena parte de su vida.

La casa, al igual que las demás casas en Cadaqués, está pintada en un blanco que podría llamar, mediterráneo, y no por la tonalidad, sino por la sensación que solo en el mediterráneo se experimenta al observar estas blancas estructuras.

El describir toda la casa me tomaría un buen tiempo, así que solo mencionaré las partes que me llamaron mas la atención.

La habitación del eco.En una habitación de forma circular, se encuentra un punto al centro, el cual al pararse uno exactamente en ese punto, logra un efecto de eco, si uno da un paso en cualquier dirección, el efecto desaparece. Esto probablemente era utilizado por Dalí para deleite de sus invitados, pues este punto esta rodeado por un asiento que lo circunda casi por completo.

El observatorio En lo que se podría llamar “patio trasero” se encuentra un pequeño observatorio, el cual muy probablemente sirvió a Dalí como un lugar de reflexión e inspiración, o al menos esto es lo que a mi me pareció. Desde este punto, se aprecia la construcción de una escultura con forma humana que descansa escuchando el sonido del viento que juega entre los olivos que la rodean, creo que mientras escucha el viento, le gusta recordar cuando nació, como su papá le dio forma y vida, y como hizo todo esto en este lugar tan apacible y bello.
La albercaUn espacio destinado para convivir. Está formado por una pequeña alberca rectangular, que mas que para nadar, probablemente solo servia para refrescarse un poco, mientras Dalí te observaba desde su aposento al estilo árabe desde uno de los extremos de esta pequeña alberca. Ahí se encuentra también una banca decorada con la marca de llantas Pirelli.

Cuando una de las guias del lugar fue cuestionada con ¿Porqué Dalí utilizó esta marca en particular para decorar este espacio? La guía simplemente respondió. “Si no hubiera sido Pirelli, hubiese sido cualquier otra”.
Después de nuestra dosis de extasis por Dalí, salimos de Cadaques, sabiendo que ya no tendríamos mas encuentros con su obra, pero con la satisfacción de haber conocido un poco mas de este gran artista.

La carretera que nos sacó de Cadaqués fue una larga, muy muy MUY larga subida, por mucho tiempo subimos bajo un intenso sol. En el camino hacia arriba, nos encontramos con una pareja de ciclistas que venían de bajada. Ellos gustosamente nos saludaron y nosotros les contestamos el saludo, aunque a nuestro paso, cualquier movimiento fuera de los manubrios, nos causa un poco de perdida de equilibrio.   En la cima de una de las montañas, se encuentra una Y que separa el camino, uno a Cadaqués, otro a Roses y otro a El Port de la Selva. Es este último el que debemos tomar, y sin mas pensar, empezamos a bajar, primero poco a poco, pero rápidamente la pendiente es mas pronunciada y el aire fresco nos invita a soltar las palancas de los frenos. Bajamos por un buen rato, felices, casi sentimos que volamos, pues aunque la carretera tiene muchas curvas, casi no tenemos la preocupación de los automóviles, pues son muy escasos, y como la carretera tiene tantas curvas, podemos ver a los autos desde que están algo lejos, pues incluso con la ayuda de las montañas, el ruido de los motores se escucha desde lejos.   Cuando llegamos a El Port de la Selva, nos detenemos para comprar algo de comida, la cual devoramos sentados en la arena de la playa. Aquí hay gente practicando algunos deportes acuáticos, como el paddle surf, aunque no hay olas.

A lo lejos, en el horizonte, vemos lo que muy probablemente será nuestro destino final del día, es un grupo de montañas azules que se pierden a lo lejos. Yo veo el mapa y de acuerdo a él, en algún lugar detrás de esas montañas, está un pequeño espacio en donde esta noche, estará nuestra casa de campaña con nosotros dentro.   Continuamos hasta lo que imagino será nuestro último encuentro con España.

El pueblo se llama Portbou. Aquí intento encontrar alguna señal WIFI para actualizar mi mapa, pero no tengo éxito. La salida de Portbou no puede ser mas inclinada, pienso y espero que esta pendiente no sea muy larga, pero rápidamente me doy cuenta que la subida durará mucho mas de lo que esperaba, y que esperaba en realidad? si estamos finalizando nuestro segundo cruze por los Pirineos?

La carretera carece totalmente de acotamiento, y aunque los autos que nos rebasan no van tan rápido, los autos que vienen bajando sí, lo que hace que cuando se encuentran dos autos, el espacio para nosotros es eliminado, dejando tan solo un par de centímetros entre el auto y un gran barranco. Por eso tenemos que avanzar sin detenernos, pero siempre calculando no quedar atrapados en esta situación. El stress y la tensión aumentan, pero no hay nada que podamos hacer mas que seguir avanzando. En un momento nos detenemos a discutir la situación, pero tenemos que seguir. Minutos mas tarde, vemos una gasolinera y nos detenemos a tomar agua. Según el mapa, nos quedan solo unos minutos mas en España, pero la frontera no se ve en la carretera.   Algunos metros adelante Francia nos da la bienvenida de nuevo!! Esto quiere decir dos cosas, que estamos de regreso en el país que por raro que parezca, nos parece más familiar en ese momento, y la otra es que AHORA SIGUE OTRA GRAN BAJADA!

Justo en la frontera, se encuentra una gran placa que conmemora a las mas de cien mil personas que cruzaron caminando por aquí durante el Franquismo y a quienes se les atribuye el inicio de la lucha antifascista en Europa.

Cuando llegamos a Cerbére, no pude contener las ganas de parar en una panaderia y comprar un delicioso “pain uax raisins” con su respectivo bote de leche.   El camping esta relativamente cerca del pueblo, a unos 5 kilómetros. Cuando llegamos, notamos que no hay nadie en la recepción, así que entramos sin pagar. Al poco tiempo, nos damos cuenta que no tenemos que comer, y no hay ninguna tienda cerca, así que regreso al pueblo y compro mas víveres. En este camping, hay muchas personas vestidas con traje de buzo, al parecer hay una pequeña playa cerca de aquí, pero estamos muy cansados y decidimos ya no hacer mas. Como estaba totalmente lleno, pusimos la casa en un pequeño espacio entre unas piedras que nos cubrirán un poco del viento.
La luna ha salido y la noche es bella.
Horas pedaleadas: 04:10
Distancia recorrida: 53 kms.
Distancia recorrida total: 1955 kms.
Velocidad promedio: 13 Km/h
Velocidad Maxima: 44.6 km/h