Día 39. Uno de los días mas cansados.

En la mañana, el sol nos regala un hermoso paisaje.

Mientras salimos del campamento, nos damos cuenta de lo fácil que sería salir sin pagar, pues no hay nadie vigilando la entrada y la oficina no tiene vista a la entrada, y uno se registra al entrar y paga en ese mismo momento, por lo que a la salida nadie revisa, pero ayer que llegamos, la oficina estaba cerrada, y ahora estamos saliendo sin que nadie lo note. Pero sabemos que lo correcto es ir y pagar, así que entro a la oficina, le explico al muchacho lo que pasó y esperando que reconozca la honestidad por nuestra parte, nos haga algún descuento por ello, saco la cartera para pagarle, él, sin inmutarse, toma el dinero, me da el recibo junto con las gracias y me desea buena suerte.
Mientras avanzamos hacia la carretera, me apena el haber esperado un reconocimiento a la honestidad. Esto no necesita reconocimiento, necesita ser algo que veamos normal. Recuerdo en México cuando una señora a la que le había comprado unos plátanos y me había dado el cambio mal, recuerdo que cuando regrese minutos mas tarde a darle su dinero, se sorprendió tanto que me regalo dos plátanos mas, yo gustosamente se los acepté y me supieron muy rico. Creo que es hasta hoy, que me provocan un poco de nauseas, pues no puedo digerirlos ya, al menos no mentalmente, no debí haberlos aceptado.
La honestidad no debe ser premiada, debe ser tan normal como el respirar.

 

Continuamos por la carretera hasta llegar a un largo tramo de planicies junto a la costa. En este trayecto, vemos como hordas de turistas han tomado por completo la zona. Sin saberlo, avanzamos por terrenos peligrosos.. peligrosos en el sentido de los problemas que el turismo acarrea..
El día es soleado y hace un poco de viento, pero nada para preocuparse.
Mientras rodamos paralelos al mar, notamos que entre la arena, hay algunas entradas para acceder a la playa, yo, con el gusto que tengo por el mar, le pido a Mar, que vayamos al mar.
Entramos por un camino de arena muy MUY suelta, dificultado increíblemente que empujemos las bicis. Pero unos minutos y varios litros de sudor adelante, vemos de nuevo el hermoso mar mediterráneo.

Y para nuestra sorpresa, también somos afortunados en poder ver un extraño arcoiris que se ha formado en una pequeña nube en lo alto, el fenómeno es surreal.. justo como nuestras últimas experiencias..

 



Ya por la tarde, después de pedalear todo el día, llegamos cansados al pueblo donde habíamos planeado acampar, pero desgraciadamente debido a la gran cantidad de turistas que habían llenado toda la zona, no encontramos lugar en el campamento. Pero ahí mismo hablaron al camping municipal y nos dijeron que ahí sí tenían lugar disponible.
Según las indicaciones el camping municipal se encontraba al otro lado del pueblo, por la carretera a algunos kilómetros de ahí. Así que con todo el cansancio del mundo, emprendimos de nuevo la marcha hacía el norte.
Nos costó un buen tiempo y andar de un lado para otro buscando el lugar. Cuando finalmente lo encontramos, pusimos la casita y después de bañarnos, comimos e intentamos descansar. Yo tenia ganas de ver el windsurf y kitesrufing que ahí se practica, pues como es un lugar de mucho viento, es muy popular entre los amantes de estos deportes, pero el cansancio no me dejó, en otra ocasión será.


Cuando se hizo noche, salimos a caminar por la playa. A lo lejos vimos una pequeña construcción con luz y desde lejos se escuchaba la música que tocaban. Cuando llegamos, vimos que había un bar para los visitantes, pero decidimos regresar y descansar, pues de verdad lo necesitábamos.

 

 

Horas pedaleadas: 05:40
Distancia recorrida: 85 kms.
Distancia recorrida total: 2040 kms.
Velocidad promedio: 15 Km/h
Velocidad Maxima: 40 km/h

 

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