Día 41 Llegando a montpellier

Cruzamos Narbonne por la zona centro de la ciudad. Cuando veo un letrero que señala la casa donde nació Charles Trenet, uno de mis cantantes franceses favoritos, me doy cuenta que lo que mas nos importa hoy, es llegar a Montpellier. El clima ha cambiado drásticamente para bien, o al menos el viento.   Pedaleamos hacia las afueras de la ciudad, después, dirección Bessan, donde encontramos algunos viñedos.   Arrivamos a Méze a la hora de la comida, por lo cual nos detenemos a un lado de la carretera a comer mientras admiramos el Etang de Thau, una gran laguna de agua salada donde al parecer, crian camarones o cangrejos.

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  A partir de ahí, la carretera es muy congestionada, muchos automóviles y camiones pasan rápidamente a nuestra izquierda, muy cerca, lo cual una vez mas, provoca tensión en nuestra ruta. Pero ahora nos empezamos a acostumbrar a este tipo de situaciones. Algunos kilómetros antes de la ciudad, el acotamiento es nulo y la valla metálica de contención empeora las cosas. Una vez mas, reconozco que el segundo factor que mas detesto del viajar en bicicleta (y al parecer solo hay dos que no me gustan, estando en primer lugar los fuertes vientos) es el arribar a una ciudad grande.   Montpellier es una joven y bella ciudad, y digo “joven” no porque tenga pocos años de vida, sino porque su origen no es Romano, ya que no fue sino hasta la Edad Media en que Montpellier nació. Ahora disfruta de una gran población joven, debido a que algunas de las mejores universidades se encuentran alojadas aquí. Para dar un ejemplo, la facultad de medicina de Montpellier, es simplemente la mas antigua del mundo, y fue en ella que algunos personajes ilustres de la historia fueron diplomados, tales como Nostradamus, y François Rebelais entre otros.     Tocamos la puerta de quien seria uno de nuestros últimos anfitriones y también a quien consideraríamos una especie de ángel del camino. Joelle nos invito a pasar, la entrada nos llevo por el garaje, donde descansan algunas de las bicicletas que utiliza. Ella, como algunos denuestros anfitriones pasados, ha hecho algunos viajes en bicicleta, solo que ella, sin antecedentes ciclistilos, ya retirada, un día decidió salir a conocer otros países,  y que mejor forma que hacerlo en bici. Su novio, Michel a quien después conoceríamos, le armó una excelente bicicleta, ideal para ella, con las mejores llantas, le enseño reparaciones básicas y le deseo buena suerte. Asi salió un día de Montpellier, ella sola, por una ruta al costado de un rio, ruta que la llevo hasta Romania. La habitación donde nos hospedo me recordó un poco a la mía en mi juventud, pues había pósters de Kurt Cobain y Jim Morrison, “Esta habitación era de mi hijo” nos comento, el ahora ya no vivía ahí, se había independizado y ahora por su trabajo, viajaba mucho por todo Europa. Al poco rato, llego Michel, un amante del motociclismo, el windsurf y claro, del ciclismo, Michel es sin duda, un tipo interesante, pues tiene una forma de ver la vida algo sencilla, pero imagino que es por la experiencia que ha adquirido. Para el, el viento y algunas otras cosas que a mucha gente le pueden parecer cotidianas, tiene mucho valor, el no necesita otra cosa que lo que tiene para ser feliz.  Michel se dedica a la reparación de bicicletas, tiene un taller muy cerca de la casa de Joelle, entre risas me cuenta como algunos jóvenes acuden a el, con problemas como el poner una pieza en su bici que han comprado y que no han sabido instalar, esto le molesta a el y los corre de su taller haha! Asi que la mayoría de sus clientes son personas que el considera merecedoras de sus servicios, y no lo culpo, pues es el mejor mecánico de bicicletas que he conocido! Asi platicamos y comimos por algún rato. Intercambiamos nuestros relatos de viajes y después nos fuimos a dormir.   Horas pedaleadas: 07:00 Distancia recorrida: 112 kms. Distancia recorrida total: 2193 kms. Velocidad promedio: 16 Km/h Velocidad Maxima: 43 km/h  

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