Entendiendo las “Selfies”

El fenomeno de las “selfies” es complejo, pero he aquí algunos aspectos destacados:

Su punto de inicio son esos momentos que queremos capturar, para nuestros propios recuerdos o para compartir. Si hacemos a un lado lo que estamos haciendo y le pedimos a un extraño que nos tome una foto, estaríamos saliendonos de nuestro momento emocional; Tendríamos que permanecer quietos mientras sonreimos artificialmente, esperar a que el extraño entienda el funcionamiento de nuestras cámaras y logre tomar una foto satisfactoria, luego tratar de regresar a lo que estabamos haciendo y sintiendo.

 

Las selfies resuelven este problema pues no nos salimos del momento. Una selfie puede incluso mejorar el momento al acercarnos a nuestros compañeros y hacer vernos juntos en una pantalla, -una especie de celebración de la experiencia compartida-.

 

Otra cosa interesante sobre las selfies: Siempre esperamos que produzcan fotografías “raras” y de baja calidad, para que así los que nos preocupamos por como nos vemos en las fotos, no nos importe tanto pues, todos nos vemos algo mal en las selfies. Mucho tiene que ver la distancia del lente y nuestras caras, pues es esta distancia tan corta la que logra una mayor distorsión de la imagen. Las selfies generalmente tienen un tono divertido, esto es una vez mas aumentado por distorsión lograda por la relación de distancia entre nuestras caras y el lente.

perro-selfie

Finalmente, hay una importante relación entre el lenguaje y la toma de desiciones; Una vez que le dimos un nombre a la actividad de acercarnos, ver la camara desde un ángulo incomodo y tomar una foto, ésta se hizo socialmente aceptable.

 

Nota: Gran parte del texto anterior fué tomado del blog de Dan Ariely, investigador de economía y su comportamiento. Recomiendo mucho darle seguimineto y adquirir sus libros, ¡su trabajo es fascinante!.

 

Experiencia personal

Hace algunos años le regalé a mi pareja un tripie portátil y yo me compré una extensión para alejar la cámara de nosotros y tomarnos nuestras propias fotos. Esto para evitar al máximo el tener que pedirle a un extraño el favor de tomarnos una foto. Ahora coincido fielmente con las reflexiones de Dan pues lo he experimentado personalmente. ¿Antisocial?, ¿por no comunicarme con un extraño para pedirle un favor? No lo creo. ¡No es como que se pueda iniciar una conversación con nuestro efímero fotógrafo!

 

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