Corea del SurSouth Korea

En realidad, no se a que hora llegué a Seúl, pero de lo que si estoy seguro es que habían pasado 13 horas desde que salí de Los Angeles. El aeropuerto de Seúl es ultra-moderno, moderno y bonito, como Seúl. Debido a que no había registrado mi equipaje (backpack) en Los Angeles, (lo cual me provocó un problema pues no me había dado cuenta que traía algunas cosas “prohibidas” y el inspector de seguridad del aeropuerto tuvo que vaciar TODA la mochila frente a todos los demás pasajeros que en ese momento cruzaban las puertas de seguridad.. Si.. todas mis pertenencias esparcidas libres a la mirada de docenas de espectadores..) no tuve que esperar a que mi mochila bajara del avión, pues ya la traía conmigo. Lo que sí hice fue buscar un locker para dejar mi equipaje e ir a echar un vistazo a la ciudad mientras pasaban mis 10 horas de escala.

Pero no encontré locker alguno, así que tuve que llevarmela conmigo, si, anduve caminando todo el tiempo con mi mochila en la espalda, pero eso es algo que se tiene que hacer sin quejarse. El autobús a la ciudad de Seúl sale casi cada 15 minutos, pero no se debe tomar cualquiera, uno debe saber a donde se dirige, pues hay diferentes rutas. El que yo tome se llama “no recuerdo” y la estación en la que bajé se llamaba “tampoco recuerdo” pero se encuentra en pleno centro de la ciudad.

Esta cerca de mercados y algunos otros atractivos. El mercado que visite se llama “no recuerdo” y es muy interesante, son calles repletas de los artículos más variados. Ahí almorcé, y que almuerzo que tuve, en realidad no se lo que comí, pero fue la comida más rara que he comido. Fue una sopa muy picante y muy caliente, contenía un tipo de carne blanda, creo que de algún tipo de marisco y algunos vegetales. Como no sabía decir absolutamente nada en Coreano, me limite a señalar con el dedo, una de las fotografías del menú que colgaba en la pared, pero debido a mi irremediable atracción por lo desconocido, elegí no la que me parecía más apetitosa, sino la que tenia las características más irreconocibles para un occidental. Hay que recordar que esta era mi primera vez en un país asiático, mi primer mañana en el otro lado del mundo, mi primer desayuno.. no podía pedir cualquier cosa.. tenia que ser algo que dejara una nueva experiencia en mi boca.. Y vaya que así fue!! La sopa era de lo mas picosa y caliente, casi insoportable para mi, por lo cual después de cada cucharada, tenia que estar comiendo una fruta dulce que trajeron a la mesa, el cual seria el postre supongo, para así apagar un poco el fuego que tenia una fiesta en mi lengua, pues el mini vasito metálico con agua natural que me dieron lo guardaba como un tesoro para al final quitarme el sabor de la boca.

Todo esto se complico más cuando me acercaron los cubiertos, dos palillos metálicos, que hacen casi imposible el proceso de llevar la comida a la boca. Lo curioso es que a mi lado se sentó una pareja de jóvenes, al parecer en su hora de descanso de sus trabajos de oficina, y ellos con toda facilidad y sin preocupaciones, dieron fin rápidamente a un platillo muy parecido al que yo degustaba. La señora que atendía el restaurante parecía muy preocupada cada vez que me llevaba la comida a la boca, pues por mas que intentara parecer natural, mis llorosos ojos me delataban. Lo único que puedo imaginar es que comí algún pepino de mar o algo así.

Una vez superada a prueba del desayuno, sentí que podría con todo lo que viniera adelante, salí y camine un rato mas, me senté en un parque a ver la gente pasar y después me dirigí hacia la estación de autobús que lleva al aeropuerto, pues solo tenia una hora para encontrarla o si no, perdería mi vuelo a Bangkok. La encontré y aún tenia tiempo suficiente para para visitar un palacio que según mi mapa, se encontraba a algunas cuantas cuadras de donde yo estaba. El nombre de este palacio es “no recuerdo tampoco”. Desgraciadamente, no contaba yo con ningún texto a la mano con la historia del lugar, así que me limite a observar la arquitectura e imaginarlo en tiempos de emperadores, concubinas y… en tiempos en que Marco Polo anduvo por estos lugares, tal vez no aquí en Seúl precisamente, pero imaginé que este tipo de palacios son los que visitó en nombre del Khan.

En el camino de regreso al autobús, compre una versión Coreana de donitas con azúcar, muy ricas por cierto, eso y un par de bebidas, una sabia a arroz y la pude tomar sin problemas, pero la otra… la otra parecía que estaba dando tragos a un bote con vick vaporub liquido! pero como aún tenia mucha sed, lo tome todo. Imagino que no tendré tos en un buen tiempo.

Regresé al aeropuerto y espere dos horas hasta que mi vuelo salió. Serian 5 horas más hasta Bangkok. Durante el camino, conocí a un americano que iba a Chiang Mai. Él vive en Alaska. Al igual que yo, él tuvo 10 horas de escala en Seúl, pero el las pasó en el aeropuerto..

Ahora escucho “Je ne veux pas travailler” de Pink Martini.

Actually, I don’t know at what time I arrived to Seoul, but I’m sure that 13 hours had passed since I left LA. Seoul’s airport is ultra-modern, and beautiful, just like Seoul. Due to the fact that I hadn’t checked in my backpack back in LA (which caused me a problem because I didn’t realized I was carrying some “prohibited” stuff and the security inspector had to empty my WHOLE backpack right in front of everybody’s eyes, yup, all my belongings where scattered while dozens of people where crossing the metal detection doors) I didn’t have to wait for it when I got off the plane since I already had it with me. What I actually did was to look for a locker room where I could leave my stuff while I was in the city spending the 10 hours stop I had to wait.

But I couldn’t find it, so I had to walk all day long with my backpack on. but that’s something you have to do without complains. The bus to the Seoul leaves every 15 minutes, but you cannot take just any bus, you have to know where in the city you want to go, because there are so many different routes. The one I took was called “I don’t remember” and was going to the “don’t remember either” station, but it takes you right to Seoul’s downtown.


This station is close to some markets and some other tourist attractions, so I went to the market which is called “can’t remember” . I spent there a couple hours wandering through the market’s streets that were filled with all kinds of items. Then, it was lunch time, and lunch I had, but what kind of lunch was it? I still don’t know.. Since I speak no Korean at all, when the waitress arrived, I pointed to one of the pictures on the menu that was hanging on the wall, but because of my incurable attraction to the unknown, I didn’t chose the picture that looked more eatable, oh no.. that’s just not me.. I chose the one that looked weirder for someone from occident. You gotta remember that this was my first trip to Asia, my first morning in the other side of the world, my first lunch, I couldn’t just go to a McDonals, I had to have something that leaved a new experience in my mouth! and a new experience i had.It was a soup with some soft meat and some vegetables, it was hot, no, not just hot, it was HOT HOT, one hot for it’s temperature and the other for it’s spiciness.

Every time I took one spoon to my mouth, I had to eat some sort of sweet fruit they had placed at the side of my plate, as a dessert I guess, so I could put off some of the fire that was having a party in my tongue. There was a tiny tiny mini metal glass with a little water in it, but I was saving it for the end. All this eating process got even more complicated when they brought a pair of metal chop sticks that were just impossible to hold. But there was this couple who sat near me, and they where using these chop stick too, and they got there after me, and finished their meals way before me. The lady who was in charge of the restaurant had a very worried face, because even though I tried to look natural, my wet eyes exposed me. Once I passed this test, I felt I could stand everything to come. I left the restaurant and wandered a bit more, sat on a bench in a park and looked at the people go by for some time, then I started looking for the bus that would take me back to the airport. After I fount it, I realized I still had some time left, so I went to a palace that was a few blocks from the station. Unfortunately I didn’t have any reference to the place, so I limited myself to admire it’s architecture and imagine the place in times of emperors and concubines and.. in times when Marco Polo was traveling through Asia representing the Khan. In my way back to the station, I bought some sort of Korean version of donuts with sugar, they were delicious by the way! I also bought two cans of drinks, one tasted like rice and I drank it all with no problem, the other tasted like liquid vick vaporub! I was still thirsty enough to drink it all, I guess I won’t be having any cough for some time.

I came back to the airport and waited for two more hours until my flight was ready to leave. 5 More hours would have to pass till Bangkok. During the flight, I met an American guy who was going to Chiang Mai, he lives in Alaska. He, just like me, had a 10 hour stop, but he spent them in the airport. Right now I’m listening to Pink Martini’s “Je ne veux pas travailler”.

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