Viaje al Sureste de Mexico. Parte 2Trip to South East Mexico. Part 2

Al traernos una salsa, el mesero con su acento maya nos dijo ” tiene zanahoria, cebolla, nopales y abajo veneno”… “VENENO!!?” grite yo, a lo cual el mesero respondió con una carcajada.. “no….habanero..”


Y así continuamos durante varias horas hasta llegar a Emiliano Zapata, una población que se encuentra entre Villahermosa y Escárcega. Al cruzar a Campeche, la carretera empezó a mostrarse mas agreste, un bache por la izquierda, otro por la derecha, uno adelante de otro, uno en medio de dos, etc… Pero esta situación no continuo por mucho. Las cosas mejoraron al poco tiempo.

La carretera que va de Escárcega a Chetumal es un tanto larga y algo monótona, pero eso si, en perfecto estado, solo que casi no hay poblaciones entre los dos puntos, así que hay que llenar el tanque donde sea posible. Y fue en una de estas paradas por combustible que compre un disco con 160 chistes de los cómicos mas reconocidos de México, no de mí, de México..

Por un buen rato estuvimos escuchando a Polo Polo, contando chistes que había escuchado en mi infancia y que no recordaba.

Más tarde, como es mi costumbre, decidí encender la radio, ya que me parece interesante escuchar las estaciones locales de los lugares que visito.  Y vaya sorpresa que nos dieron, Kalimba había secuestrado, violado, golpeado, y besado a dos niñas de kinder que trabajaban como edecanes en un bar, bueno, al menos así me sonó la noticia en ese momento.

Los locutores estaban indignadisimos por tal noticia, decían que era culpa de los padres, que deberían de meterlos a ellos también a la cárcel, que no sabían cuidar a sus hijos, etc..

Para ese momento, nos acercábamos a Chetumal, pero como se hacia tarde, decidimos continuar hasta Bacalar. Al cabo de un rato, estábamos entrando al pueblo, donde una tranquila calle nos recibió, llevandonos por la orilla de la laguna hasta donde mi estomago nos permitió, ya que al ver el primer letrero de “Restaurante” mi hambre tomo el volante y nos estaciono justo en frente a la entrada del Restaurante “Bacalar”. En realidad la comida no fue muy buena, pero pudimos observar el atardecer desde el muelle de la marina.

Antes de que la noche cayera por completo, nos incorporamos de nuevo a la carretera que va a Tulum. Esta autopista es de las mejores de México, ya que esta construida con concreto, lo cual la hace mucho mas duradera.

Algo que me pareció raro, fue que no hay muchos poblados en el camino, ya que yo imaginaba a Quintana Roo, como un estado con los vicios que los lugares turístico normalmente muestran; tienditas de artesanías por todos lados, guías turísticas insistentes,  etc. Pero no, este lugar está casi despoblado, solo las entradas a hoteles u otros atractivos son lo que rompe de vez en cuando con la continuidad de la carretera.

Nos detuvimos en la ciudad de “Carrillo Puerto”  a tomar un café acompañado de una deliciosa crepa. Estando ahí, uno tipo en un mini con placas del DF se detuvo y me pregunto si iba bien por ahí a Playa del Carmen, yo asentí y le comente que según la última consulta al GPS, si, a lo cual me respondió, “si, yo también traigo un GPS”… ;:-s

Carrillo Puerto fue nombrada así, en honor a un gobernador del estado de Yucatán, luchador  socialista defensor de la reforma del campo y del derecho de la mujer al voto, así como de los derechos del pueblo Maya. Se dice también, que fue descendiente de la dinastía Mayapan.

Llegamos a Tulum al rededor de las 8 0 9 de la noche, y lo primero que hicimos fue buscar alojamiento, así que encontramos una cabaña situada a escasos 50 metros del mar. Al estar haciendo el pago, le pregunte al encargado si había problemas de seguridad al andar caminando en la noche por la zona, a lo cual me respondió “no… no te preocupes, acá no es como la costa del pacifico, los mayas tienen una ideología muy diferente, no te preocupes” Que razón tenia…
Una vez instalados, fuimos a ver la playa, pero hacia demasiado aire, así que solo estuvimos un rato, pero nos gusto mucho.

Una vez mas, mi estomago gritaba que le alimentara, así que regresamos al pueblo en busca de un buen lugar para cenar, y como es sabido, el lugar con mas gente es siempre el mejor (o mas barato). Yo pedí un filete de pollo empanizado, el cual estaba MUY bien servido. Al traernos una salsa, el mesero con su acento maya nos dijo ” tiene zanahoria, cebolla, nopales y abajo veneno”… “VENENO!!?” grite yo, a lo cual el mesero respondió con una carcajada.. “no…. chile habanero..” y así con esa agradable sonrisa que caracteriza al pueblo maya, fue a contarle a sus colegas..

Después de cenar, caminamos un rato por el pueblo, para conocerlo y hacer algo de digestión.

Al día siguiente, caminamos por la carretera a orillas de la playa, tomamos algunas fotos y nos metimos a un restaurante con una vista hermosa a tomar un café.

Pronto habíamos puesto de nuevo las cosas en la cajuela del carro y salíamos hacia las ruinas de Tulum.

Al llegar, un policía que cuidaba la entrada, nos dijo que habíamos entrado por el lado equivocado, pero que de cualquier forma  pasaramos, que dejáramos el auto estacionado a un lado de la carretera y que no había problema. Le agradecimos y nos dirigimos a la caseta donde venden los boletos. A esa hora ya había un buen grupo de gente formada para entrar, la mayoría extranjeros.


Las ruinas de Tulum formaron parte de una gran ciudad que en la antigüedad se llamaba Zamá o “amanecer” y no fue sino hasta que quedo en ruinas que se comenzó a llamar Tulum, o “muralla”. Se conoce que fue un importante centro ceremonial, pero también a su vez, se sabe que la construcción principal, era utilizada como faro para los navegantes mayas, quienes internados mar adentro y  navegando paralelamente a la costa, podían ver su interior encendido con antorchas y saber exactamente en que momento girar para así sortear la segunda barrera de arrecifes mas grande del mundo.*

Debido a que las ruinas se encuentran justo frente a la playa, los visitantes aprovechamos para refrescarnos dentro de las aguas del mar del caribe. Para accesar a la playa es necesario bajar por unas escaleras que descienden hasta donde se encuentra la arena.

Al bajar, uno puede observar una gran cantidad de iguanas que de igual forma se dan baños pero únicamente de sol. Una de estas carismáticas anfitrionas jugaba con un fruto, parecía que solo se entretenía, pues en un momento, lo aventó con gran fuerza hasta donde nos encontrábamos, pensé que tal vez quería que fuéramos por el y traerselo de nuevo.

Varias horas después, salíamos en dirección a Playa del Carmen, la tarde caía y nosotros disfrutábamos cada momento del cálido clima caribeño de invierno.
Al llegar a PdC, nos dispusimos a buscar un hotel donde pasar unos minutos de la mañana del 1 de Enero, pues nuestra intención era pasar al siguiente año sentados frente al mar, continuar así un rato y después ir a festejar a algún lado. Pero al parecer todo estaba ocupado, no encontrábamos lugar, en un hotel nos decían que ya no tenían habitaciones, pero nos dirigían a otro, en el cual nos decían lo mismo. En un momento decidí que buscaría a pie, y fue así que caminando por las calles cercanas a la 5ta avenida me encontre parado frente al “Reina Roja Hotel”.

Capitulor I (El Inicio) / Capitulo II (Tulum, Bacalar) /
Capitulo III (Año Nuevo, Reina Roja Hotel)

And so we continued like that for several hours until we arrived to Emiliano Zapata, a town that is right in between Villahermosa and Escarcega. When we crossed to Campeche, the road started to show a little wilder.. a bump here, another there, one after another, one in between two, etc. But this situation didn’t last long. Things got better after a while.

The road from Escarcega to Chetumal is quite long and monotonous, but it’s in really good conditions, it’s just that there’s almost no towns between these two points, so you better fill that tank whenever you can.

Latter on, I turned the radio on, I like listening the local radio wherever I go. The people on the radio were talking about a Mexican singer who had kidnapped, raped, hit, and kissed two little kindergarden girls who worked as hostess at a local bar, at least that’s how the news sounded to me.
Radio announcers were really angry, they said that their parents should be taken to jail for being such a bad parents.

 

At that moment, we where getting close to Chetumal, but since it was getting late, we decided to continue a little more, and get to “Bacalar”. Some minutes latter, we where entering Bacalar, where a very calm street received us, driving us parallel to the lagoon shore right until where my stomach decided to stop, because when it saw a “Restaurant” sign, my hunger took control of the wheel and parked us right in front of the “Bacalar” restaurant’s entrance. The food wasn’t actually good, but we were able to contemplate the sunset from the marina’s dock.

 

Right before the night had completely fallen, we were back on the road that goes to Tulum. This is one of the best roads in Mexico, it is built with concrete, so it doesn’t deteriorate that easy.

 

There’s one thing that I found quite interesting, there are no towns along the road. I was expecting to see those vices that tourist places normally show; small art craft stores, insistent tourist guides, etc. But only entrances to hotels and other attractions were the ones that bursted the continuity on the road.

We stopped for a coffee and a crepe at city “Carrillo Puerto”. When there, a guy on a mini with Mexico City plates, asked me if he was on the right direction to Playa del Carmen, I said “yes” and commented that that was at least what my last consult to the GPS said, to what he answered, “Yeah, I also have a GPS with me”.

 

Carrillo Puerto was named after a governor of the state of Yucatan, a socialist who fought for a reform of the land, the right for women to vote and the rights of the Maya people. It is also said that he was a descendant of the Mayapan dynasty.

 

We arrived to Tulum around 9 o’clock in the night, and the first thing we did was to look for a place to stay for the night, and so we found a “cabaña” situated at mere 50 meters from the beach. When I was paying for the cabaña, I asked the receptionist about safety issues when walking in the middle of the night through those lonely and dark streets, and this is what he said: “There’s nothing to worry about, you see, this is not like the pacific coast, Mayans have a very different ideology, don’t worry”, and I can now say that he was right

 

Once more, my stomach was yelling to be fedded, so we went back to town in search for a restaurant, and like everybody knows, the place with the most people is the best or at least the cheapest. I asked for breaded chicken, which was really well served, with rice, beans and legumes.

 

After dinner, we walked for a while, so we could know the town a little more and also do digestion before going to bed.

 

The next day, we walked along the road parallel to the beach, we took some pictures and stopped for a cup of coffee at a restaurant with the most beautiful view.

Soon after, we had all of our stuff back inside of the trunk and were heading to the ruins of Tulum.

When we got there, a cop told us that we had arrived to the wrong door, but we could enter anyway, he told me to park at a side of the road and that there would be no problems on doing so. We thanked and headed to the thicket’s booth. At that time, there was already a big line of people, most of them were foreigners.


Tulum ruins were part of a great city that in ancient times was called “Zama” or “down” and it wasn’t until it was in ruins that people started calling it “Tulum” or “wall”. It is known that it was an important ceremonial center, but it is also known that the main building was used as a light house for maya sailors, who sailing offshore but always keeping a constant distance to the shore, could see the interior of the building’s top lighted with torches and know exactly when to turn so they could sail through the second biggest coral riff in the world.

Tulum’s ruins are located right in front of the ocean. Visitors can refresh in the blue waters of the caribbean.

In order to access the beach, you have to descend by using a construction of wooden stairs attached to the rocks. When descending, you can observe a great amount of iguanas taking their sunbath of the day. One of there charismatic hostess was playing with a fruit, it looked like he was just having fun because at some point he threw it to us expecting us to go chase it and bring it back to him…

Several hours latter, we hit the road again towards Playa del Carmen, the sun was falling and we were enjoying every single minute of the warm caribbean winter.

When we got there, we started looking for a place to spend a couple hours of the morning of january 1st of 2011, and we had that in mind because we were hoping to spend the last minutes of 2010 sitting o the sand in front of the ocean, and celebrate there, and after that, look for a party and stay up until sunrise. But everywhere was already booked, we couldn’t find a place, in one hotel they would say that they were full, but they would give us names of other hotels, but the same thing would happen everywhere, so I decided to start looking on foot, and so I did, and that’s how by walking through the streets near the 5th avenue, I encountered myself in front of the “Reina Roja Hotel”

Chapter I (The Begining) / Chapter II (Tulum, Bacalar) /
Chapter III (New Years Eve, Reina Roja Hotel)

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